sábado, 30 de mayo de 2009

URBAN HACKERS CAPITULO 8: LA PELEA

Esa noche Nilén salió sola a caminar para pensar en lo que Noah le había dicho. Era obvio que había una explicación lógica para todo lo ocurrido, habría que buscarla en el cansancio, la falta de aire, o una alucinación, claro , se dijo para sus adentros, eso perfectamente podía pasar en una situación extrema, a lo mejor Noah no encontraba la salida y comenzó a preocuparse y eso le produjo esa visión. Se sentó un momento en un banco del parque y respiró profundamente, ella también estaba confundida, pero sus motivos eran otros.
Decidió bajar sola a la alcantarilla para tratar de descifrar lo que estaba pasando, tenía una linterna pequeña en el bolsillo y de todas maneras se acordaba el camino, el único problema era la tapa que era pesada pero esperaba poder moverla. Sabía que era imprudente de su parte, justamente acababa de reprender a su hermano por ir solo, pero con el estado de ánimo que tenía en ese momento poco más le daba que pudiera pensar su hermano de ella. Nilén se dirigió al lugar donde estaba la toma de aire y movió la rejilla con ayuda de una rama y alumbró un poco la bajada. Una vez abajo, miró hacia la parte de arriba del túnel, había unas cosas colgando que parecían estalactitas, de algún material depositado que lucía oxidado y sucio, ahora que estaba sola descubría cosas que antes no había visto. Comenzó a caminar, mirando a uno y otro costado, mojándose las zapatillas mientras pensaba en lo que le había dicho Noah sobre que tenían iban a tener que hablar, él era la persona en quien más confiaba además de su hermano, por eso mismo, se merecía una respuesta sincera y un cariño total, sin ninguna sombra de duda, se detuvo y apoyo su espalda un momento contra la pared del túnel, tendría que bucear en su interior . Se cruzó de brazos enojada consigo misma, porqué –se preguntaba- tenía que volar su pensamiento hacia alguien que sabía que nunca podría darle lo mismo que Noah. Se apresuró a continuar con el recorrido, quería volver lo antes posible, iba a ir hasta donde lo habían encontrado a Noah la última vez, ella no tenía miedo , no creía en nada sobrenatural, al contrario le tenía más miedo a su propia naturaleza. Se sobresaltó al ver una sombra en el suelo, la alumbró pero era un pedazo de un viejo juguete, dobló hacia otra conexión del túnel intentando encontrar aquel lugar, pero se dio cuenta que debería haber marcado el recorrido, lamentablemente no había traído nada con que escribir, todavía tenía un pedazo de la soga en un bolsillo, por lo tanto pensó que lo mejor era volver a la salida, y atar la soga a la escalerilla y volver sobre sus pasos dejando caer la soga a su paso, de modo que para salir solo tuviera que seguirla en sentido contrario y volvería a encontrar la escalerilla.
Nilén giró rápidamente y retomó el camino doblando otra vez en la bifurcación anterior, y de pronto se tropezó con alguien tan fuerte que casi pierde el equilibrio. Kuro, estaba ahí y la tomaba por ambos brazos mientras le preguntaba porqué había entrado sola, él y Noah la habían estado buscando y al encontrar la tapa de la alcantarilla removida se imaginaron que ella había ido a explorar por su cuenta. -Es una verdadera locura,- le dijo Kuro,- me parece que ustedes ya están llevando esto demasiado lejos. No se que le pasa a Noah o a vos, pero no es aquí abajo dónde van a encontrar las respuestas – continuó . Kuro se paró en seco y encaró a Nilén con vos imperativa
-Es tan difícil para vos, reconocer lo que pasa entre los dos? ¿Por que sos tan
orgullosa? ¿No sería mejor que fueras más sincera con vos misma? Nilén levantó la cabeza y se encontró con los ojos de Kuro fijos en ella, una sensación de languidez se
apoderó de su cuerpo , se sentía tan cansada que cuando él la tomó en sus brazos

sintió la necesidad natural de apoyar la cabeza en su pecho como si por primera vez encontrara donde abandonarse. Su corazón le decía que ya no luchara y la invadió el deseo de dejarse llevar sin pensar, pero su cerebro la llamaba a la realidad y le recordaba ese sería uno de sus errores más grandes. Ella sabía que Kuro jamás le

pertenecería, él no podía pertenecerle a nadie, sólo a si mismo, no había ahí un lugar
para ella , salvo que quisiera vivir postergada a la espera de un poco de su atención.
Nilén se debatía entre sus pensamientos , miró a Kuro una vez más buscando una respuesta , pero solo encontró el reflejo de su propia imagen en la profunda oscuridad de su mirada. Kuro la tomó por la cintura y la aproximó a su cuerpo, Nilén sintió el calor y la humedad de sus labios contra su cuello y su boca, y las lágrimas empezaron a brotarle solas sin poder contenerlas.
No escucharon los pasos que se acercaban y cuando se dieron cuenta allí estaba Noah apretando los puños.
-¿Estás bien, Nilén? –dijo Noah tomándola del brazo y apartándola a un costado- vos salí de acá que tu hermano te está esperando arriba.
Nilén se quedó un momento inmóvil y de repente reaccionó , asintiendo en silencio paso al lado de Noah sin mirarlo y se fue sin decir una palabra.
-No te vuelvas a acercar a Nilén!-le ordenó Noah a Kuro- No es la clase de persona para que envuelvas en tus juegos inescrupulosos….y vos lo sabés.
-Me parece que ese no es problema tuyo, en todo caso es de Nilén y mío. –contestó Kuro apretando las mandíbulas, su rostro se tensó expectante. El primer golpe le rozó el mentón pero pudo esquivarlo porque lo estaba esperando, el siguiente le dio de lleno en el estómago. Le devolvió los golpes, más por tratar de pararlo que por bronca, él no quería pelear con Noah, sabía que tenía razón en lo que decía y sabía también que Nilén estaría mejor con Noah que con él. La siguiente trompada le arrancó un hilo de sangre de la boca.
-Paren! – gritó Nilén, que había vuelto junto a su hermano para separarlos.- Noah, por favor, dejalo- le pidió.
Noah se dio vuelta y miró a Nilén pero casi sin verla, se sacudió la ropa y se marchó seguido de Ollie y su hermana. Kuro se quedó solo mientras se limpiaba la sangre de la boca con la remera. Cuando salió, los demás ya se habían marchado.

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domingo, 17 de mayo de 2009

Urban Hackers Capitulo 7: La visión...

Kuro descendió unos peldaños por la escalerilla y le tendió la mano a Nilén, juntos siguieron bajando, y una vez adentro alumbraron la entrada al colector de hormigón.
Sólo había un hilo de agua en el medio, por lo tanto se podía caminar dejando que éste pase por entremedio de las piernas. En los arcos de unión entre tramo y tramo del colector había inscripciones, en un costado de la pared había graffitties que indicaban que ya otros habían estado ahí. Nilén se detuvo a leerlos. El olor era penetrante, ella pensó que iba a ser nauseabundo y que no lo soportaría, pero se acostumbró rápido a él. Kuro se había adelantado con la linterna e inspeccionaba todo antes que ella pasara, Nilén se apresuró a ir junto a él, tenía miedo de estar sola y encontrarse una rata. Juntos siguieron avanzando, se escuchaba el sonido sordo de los autos que pasaban por arriba, en la avenida, resonando en los túneles. A veces se sentía alguna sirena a lo lejos y la vibración del tránsito por arriba de sus cabezas los hacía estremecerse. El eco que retumbaba ahí abajo se asemejaba a un inmenso gong. Llegaron a una bifurcación, que conectaba con otro colector, estaba bastante oscuro, al final de ese túnel se vislumbraba una luz , siguieron caminando hasta llegar al final, la luz venía de arriba donde había otra toma de aire del alcantarillado que se encontraba cerrado con una reja. Kuro elevó la vista, un poco más arriba, se veía la entrada a otro caño, había que impulsarse de un salto, y agarrarse del borde para entrar. Nilén vió como Kuro iba desapareciendo en el interior del mismo y ya sólo se le veían los pies, después de unos segundos, de la abertura del caño asomó la mano de él y escuchó su voz que le decía. – Dame la mano, vamos, creo que fueron por aquí. Nilén trepó y lo siguió a Kuro de cerca , iban en silencio, escuchando el leve rumor del agua y ya no se percibía el sonido de los coches arriba, de pronto ambos sienten pasos provenientes de uno de los túneles de desagüe. -Ollie! – grita Nilén. –Ollie, por acá! Su hermano gira hacia ellos enfocándolos con la linterna.- Mirá lo que encontré! – le dice Ollie a su hermana mostrándole un reloj pulsera. –No se te ocurra mostrarme nada! – Bramó Nilén – me dejaste afuera sola sin saber qué pasaba. – Es cierto- dijo Kuro en tono de reproche – me la encontré al lado de la alcantarilla casi llorando. – ¡Yo jamás lloro! – se ofendió ella. – Perdoname, hermanita – dijo Ollie, y mirando a Kuro añadió: - bueno, finalmente estamos otra vez los cuatro juntos…¡La tribu de los hackers urbanos! Jaja!
- Cortala de una vez, Ollie! – lo reprendió Nilén – No estamos juntos nada, ¿donde está Noah?.- Por eso tarde en subir a buscarte – le explicó su hermano -Noah dobló por otro lado y ahora nos desencontramos. Estaba desandando el camino hasta el punto donde nos separamos. Ahora podemos buscarlo juntos. Y dicho esto los tres comenzaron a caminar en fila por el túnel.


En el conducto opuesto estaba Noah, tenía que encontrar a Ollie porque seguramente Nilén estaría preocupada esperándolos, pensaba ,al tiempo que investigaba los enormes túneles en forma de arcada, se sentía un poco cansado porque ese día había estado entrenando y, apurado por llegar al encuentro no había tenido tiempo de comer, siguió caminando un poco más antes de volver ya que había encontrado la conexión con el canal aliviador que había sido construído para evitar las inundaciones que ocurrían cuando se juntaba el agua que vertían los desagües de la calle en los colectores. Toda la construcción formaba parte del drenaje de un arroyo que corría entubado por debajo de la avenida. A esos túneles iba a parar el agua que juntaban los desagües pluviales para finalmente desembocar en el río.
Continuó Noah un poco más ya que al final de ese túnel se veía una entrada de luz, se dirigió hasta allí aunque no creía que esa fuera ya la salida al río, se detuvo para decidir si seguir o volver, cuando inesperadamente la sombra de una silueta se proyectó contra la luz, Noah la miró incrédulo y al reconocerla se quedó petrificado, la silueta comenzó a moverse hacia él con una sonrisa en los labios, y así sin más , se encontró Noah cara a cara con su hermano muerto. Toda la angustia de los últimos años, desde el accidente, se le subió de pronto a la garganta, se le hizo un nudo, no podía ser, que mala pasada le estaba jugando el cansancio, pensó. Pero la silueta de su hermano seguía avanzando extendiéndole los brazos.
Noah intentó moverse pero estaba asustado, sin embargo dió un paso y otro, el miedo se convirtió en una mezcla de ansiedad y alegría, cuánto lo había extrañado, tenía que decírselo, tenía que contarle tantas cosas, contarle cómo lo había llorado, cómo había superado finalmente sus miedos, contarle de Nilén ...,siguió acercándose, un poco más y podría casi tocarlo...
-¡Noah! – Gritó Nilén – corriendo hacia él. – Quédate ahí! – gritaron Ollie y Kuro. El muchacho se dió vuelta y los miró casi sin reconocerlos. Volvió a mirar a la silueta de su hermano, pero ya no había nada. Ya sus amigos habían llegado junto a él y lo palmeaban contentos de haberlo encontrado.
-¿A dónde ibas? – le preguntó Ollie –¡ Menos mal que te encontramos! –le siguió diciendo- Uy! que cara! ni que hubieras visto un fantasma. Noah los miró y sonrió,. – Vamos, salgamos ya – les dijo, y los cuatro emprendieron el regreso hacia la toma de aire por donde habían entrado.
Una vez afuera, taparon la alcantarilla con la tapa de hierro como estaba y todos acompañaron a Noah hasta su casa porque éste seguía de mal color y muy callado. Después de que Ollie y Kuro se despidieron Noah tomó por un brazo a Nilén y le pidió que entrara con él, en su habitación él se paseaba de un lado al otro pensativo, hasta que al final se detuvo ante la mirada inquisidora de Nilén. –¿Qué te pasa? – le preguntó ella - en serio parece que hubieras visto un fantasma – bromeó ella para tratar de sacarle una sonrisa. – No creas que estás muy lejos de la verdad – sentenció él con amargura. Noah comenzó a relatarle a Nilén lo que había visto, ella lo escuchaba en silencio. Si eso mismo se lo hubiera contado su hermano, lo hubiese mandado al diablo por delirante, pero en este caso era Noah, su amigo, tan querido, tan centrado siempre, tan realista, así que esperó a que el terminara de contarle todo y se quedó mirándolo muy seria. Despacio, casi en un susurro, le dijo: - Pero, vos sabes que eso es imposible.
-¡Imposible! Ya lo sé! Pero era tan real como que te estoy viendo ahora aca sentada. No era una imagen borrosa, sino que tenía volúmen, era completamente real, y...el pelo, ni siquiera tenía el pelo como yo lo recordaba, sino que lo tenía más corto – le dijo paseandose por la habitación ansiosamente – De todas formas, no me interesa ya el tema de cuestionar si lo ví o no lo ví, si lo imaginé o porqué pasó, ahora tengo decidido volver, no me puedo quedar sin averiguar lo que pasa. No les pido que me acompañen, ni quieras disuadirme, está decidido.
- ¡Por favor Noah! ¡Ni pienses que te vamos a dejar sólo! Yo no te cuestiono nada, sabes que no creo en esas cosas, debe haber una explicación y la vamos a encontrar. Te acompaño hasta el final, en lo que sea, ya sabes – contestó Nilén tratando de reconfortarlo.
- Gracias, Nilén. Mirá...en este momento siento una mezcla de cosas, yo creí tener ciertas cosas resueltas, pero tal vez no estoy en paz conmigo mismo, no se...lo que sí sé es que me siento muy unido a vos y cuando termine todo esto quiero que hablemos.
Más tarde, en su cama, Nilén daba vueltas sin poder dormir, ya era de mañana por lo tanto se levantó y pasó por la habitación de su hermano. Éste se encontraba sentado en su escritorio, frente a la ventana, con la mirada perdida. Ella se aproximó sigilosamente y apoyó una mano en su hombro. Ollie le palmeó la mano y la miró con una sonrisa tristona, antes que ella pudiera decirle nada su hermano interrumpió sus pensamientos:
- Parece que todos hubiéramos cambiado desde que empezamos con lo de las exploraciones. Yo pensé que todo iba a ser una intrépida y divertida aventura, pero no sé, se convirtió en algo más, otras cosas están en juego creo...
-Revolver el pasado no siempre es divertido, a veces uno no sabe que va a encontrar, ni en el propio pasado, porque a lo mejor lo tapas con miles de actualidades efímeras y pasatistas para olvidar, ni en el pasado de los demás. Es como las casas abandonadas, entras, pero no sabes si vas a poder salir por el mismo lugar sin que se te venga algo encima.
-¿Qué la pasaba a Noah?- recordó de repente Ollie- Tenía una cara, que mamma mía.
Nilén le confió a su hermano lo que le había contado Noah y le reprochó que se hubiera separado en los túneles-
- La consigna principal es que nos mantuvieramos juntos, por nuestra seguridad, no deberías haberte ido por tu lado – dijo Nilén ceñuda – No me explico porque lo hiciste, si fue una de las reglas que vos mismo habías puesto.
-Qué curioso que salga todo esto ahora – dijo Ollie – Es que yo también ví algo, por eso me separé.
Nilén abrió tanto los ojos que parecía que se le iban a salir de la cara, lo miró un momento con la boca abierta y después le dijo firme: - Ah no! Vos tambíen, no! Ahora me decís que viste el fantasma de la ópera y te tiro por la ventana!
- No – sonrió Ollie – lo que yo ví fue un pez dorado.
Nilén se agarró la cabeza y se dejó caer en la cama de su hermano.

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lunes, 11 de mayo de 2009

Urban Hackers Capitulo 6: La alcantarilla...

Desde que habían hecho la última exploración, Nilén no había vuelto a ver a Kuro. Supo por su hermano que se había ido de viaje con un grupo de música gótico o dark, no sabía bien, pero cada tanto veía en alguna revista especializada algún dibujo suyo ilustrando el lanzamiento de un próximo albúm o alguna nota sobre la banda. Noah, en cambio, se había convertido en su compañero habitual, Nilén lo acompañaba a entrenar mientras ella dibujaba.
Era agradable ver a Noah desplazarse así, emanaba un aire de libertad increíble – pensaba Nilén cuando estaba con él– sus movimientos eran calculados, rápidos y ágiles, y a la vez , en torno a él, se percibía una gran serenidad. Eso es lo que lo diferenciaba de Kuro – se decía para sí misma mientras dibujaba remarcando con rabia los trazos en el papel – Noah, era alguien en quien poder confiar, alguien que podía escuchar y en quien poder refugiarse, en cambio Kuro era lo contrario a un refugio, intentar penetrar en su personalidad era enfrentarse con un camino lleno de vidrios rotos, de bifurcaciones que sólo llevaban a extraviarse más y más en ese paisaje desolado que asomaba desde la oscuridad de su mirada. Nilén suspiró frustrada y se sorprendió a sí misma sintiendo que lo extrañaba demasiado, con una sensación que ya casi era un dolor físico, nada le daba más rabia que experimentar esas ridiculeces, ya que no había ninguna razón lógica para sentirse así. De hecho, si lo tuviera delante, seguramente, no podría ni hablarle. Cómo iba a decirle que era imposible sacarlo de su cabeza, que andaba por la casa imaginando situaciones en las que estaban juntos, que él era lo último que recordaba al acostarse y lo primero en que pensaba al levantarse, y casi lo único con lo que se atrevía a soñar.
La verdad que era una sensación o un sentimiento, no sabía bien como definirlo, que bien pensado, no tenía derecho a existir dentro suyo. Nunca habían compartido más que ratos espóradicos, y en realidad no se llevaban para nada bien, era un esfuerzo que no se trenzaran en alguna discusión.
Nilén sacudió la cabeza como si con ese gesto pudiera sacarse de encima lo que sentía, lástima que no fuera tan fácil, porque esa intranquilidad , esa urgencia, ese vacío, la acompañaba a todas partes a pesar de que intentara distraerse con otra cosa. Pero, que es lo qué tenía que hacer, es que ella misma era la culpable? Sin embargo, algo la detenía de tomar alguna iniciativa, en el fondo sabía que no era a su lado que ella podía encontrar la tranquilidad que necesitaba, pero ¿sería tan importante estar tranquila? – se dijo- tal vez, no debería importarme nada y arriesgarme, porque que iba a salir lastimada era seguro, segurísimo.
A esta altura agradecería que apareciera su hermano con cualquier propuesta loca, así sea explorar un cementerio indio, cualquier cosa con tal de no pensar más. Por lo menos Ollie siempre podía sacarla de esos estados de ánimo. Ollie, siempre tan entusiasta, lleno de vigor, aunque era más chico que ella muchas veces era su apoyo, y se cuidaban mutuamente, a pesar de que su impulsividad la metiera en más de un apuro. Pero no podía dejar de secundarlo en sus locos proyectos, se aparecía siempre con esa cara de ansiedad, como un perrito esperando que le suelten la correa, y buscando su complicidad con esos ojos llenos de picardía y ella no podía negarse. Vamos a ver con que le salía ahora. De lo que sí estaba segura, es de que ésta sería la última aventura en que los iba a acompañar, iba a tener que decírselo cuando volviera a casa.
Ya lo había visto ir y venir con unos planos, muy excitado, le preguntó a Noah si su hermano le había dicho algo, pero aparentemente les quería dar la sorpresa esa noche.
A la noche se encontraron los tres en la casa de Noah, Ollie había estado ultimamente muy misterioso, y apareció con un gran tubo con unos planos. Su hermana ya le había insinuado en la casa que no pensaba continuar con lo de las exploraciones, pero él simplemente la ignoró y se limitó a insistir en que no faltara esa noche. Cuando llegó, Nilén y Noah se miraron y se sentaron a escucharlo, Ollie ya había sacado los planos y los extendía en silencio. Como a Nilén ya la dominaba la ansiedad, no esperó más y le exigió que se dejara de vueltas y contara de una vez que diablos era eso. Ollíe todavía se tomo unos minutos más y juntando aire les propuso, lo que para ella fué, la idea más descabellada, y después de escucharlo se quedaron mudos. Se puede saber porqué vamos a hacer semejante cosa? – le preguntó con la esperanza de que desistiera. – Pensalo bien, hermanita, decime si no es una buena despedida de nuestras exploraciones, ya que parece que va a ser de verdad la despedida, decime, entonces, si no sería genial hacer una exploración subterránea. – ¿Qué quiere decir exploración subterránea y qué son esos planos? – dijo Nilén, ya a punto de perder la paciencia.- A ver, dejemos que Ollie nos explique su idea con detalle – terció Noah. – La idea es la siguiente, este es un plano de la red de desagües y drenajes de la ciudad, no me preguntes cómo lo conseguí. Para hacer una expedición subterránea tendríamos que bajar por el alcantarillado, se puede, yo ví muchísimos videos sobre este tipo de cosas, y esa sería una manera de explorar la ciudad desde abajo. – Me parece asqueroso – dijo Nilén – no veo que pensás que vas a encontrar ahí. – Ah! ¿Qué sabes? es cierto que a la gente se le cae un montón de cosas por ahi – se entusiamó Ollie – a lo mejor encuentro un tesoro, o un fantasma – terminó riéndose. – O una rata! – contestó su hermana.
-O más de una – completó Noah.- Convengamos que si hacemos esto, sería la última exploración, yo también pienso que ya se cumplió el ciclo – concluyó. – Si, si! – asintió Ollie- Hagamoslo por última vez.
Ollie les mostró un dibujo que había hecho, para que se dieran una idea del trayecto a recorrer y pasaron un buen rato mirándolo y estudiando las posibilidades.


Acordaron esperar una noche clara sin mucho viento y bajar por la toma de aire o la boca del alcantarillado que se encontraba cerca del parque que acostumbraban ir. Ya se habían asomado y habían visto que debían bajar una escalerilla para descender al colector por donde se trasladarían. Según los planos de Ollie, el colector de forma ovoide estaba conectado con caños de desagüe de tamaño considerable como para poder caminar sin necesidad de agacharse. Al recorrer ese tramo estarían pasando por debajo de la avenida, ya que los caños unían ambas calles y después deberían recorrer hasta donde pudieran pasar y tal vez , no lo sabían con seguridad, desembocarían en la ribera del río.
Finalmente llegó la noche indicada y los tres se encaminaron hacia su última aventura.
Cuando llegaron a la alcantarilla, Noah levantó la tapa con ayuda de una barra que había llevado y comenzó a bajar por la escalerilla, al rato lo siguió Ollíe y le dijo a Nilén que los esperara, que ellos se fijarían si todo estaba bien y entonces vendrían por ella. Nilén se sentó en cuclillas al lado de la abertura de la alcantarilla y espero con nerviosismo porque no quería que alguien los llegara a ver. Pasó un buen rato y nadie volvió a buscarla, ella se asomó por la abertura y llamó: - Ollie!, Ollie! me escuchas? Noah? – volvió a sentarse más intranquila sin saber qué hacer. Empezó a sentir como un calor húmedo que le subía a los ojos y se le nubló la vista, se acurrucó aún más mirando hacia el suelo, cuando al levantar apenas la mirada descubrió que alguien estaba parado al lado suyo, miró hacia arriba y se encontró con el ceño fruncido de Kuro que la estaba observando. Éste se agachó y tomó con su mano la barbilla de Nilén y le preguntó: - Qué pasa Nilén? Pero qué haces acá sola?. A Nilén se le había hecho un nudo en la garganta, pero respondió: - Qué hago acá?...
qué hacés vos acá?,¿ no era que estabas de viaje?- dijo ella . –Volví ayer – le respondió él, -llamé a tu casa, pero no estabas..., ahora contame qué es lo que pasa. Nilén le contó apresurada y entrecortadamente lo que estaba pasando y Kuro la miró incrédulo, se asomó a ver por la abertura pero no se veía nada.
- Bueno, no importa.-anunció Nilén – voy a bajar a buscarlos!.. Pero Kuro la tomó de un brazo y la detuvo.- Vamos!- le dijo con decisión – yo bajo primero y vos dame la mano. Ella lo miró indecisa y balbuceó:-Pero, no podés bajar vos, no tenés linterna, ni soga, ni nada, no mejor andate. – Nilén – le contestó él mirándola fijo – vos, ahí sola no bajás.


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LiNa

sábado, 25 de abril de 2009

Urban Hackers Capitulo 5: El Parque

Capítulo 5

Pasó un tiempo hasta que Nilén volvió a salir a pintar y hacer graffittis,.No encontraba inspiración. Siempre se reunían ella, su hermano y Noah, a veces la acompañaban a pintar y otras simplemente se quedaban casi toda la noche charlando.
Noah estaba ultimamente muy apegado a Nilén, siempre dispuesto a ver que ella estuviera bien, a protegerla o darle pequeños consejos, esto a veces le caía bien a Nilén y a veces no ,porque a ella le gustaba ser independiente, pero sabía que Noah lo hacía con buena intención y se sentía a gusto con él.
Ollie parecía haberse olvidado del asunto de la exploración urbana hasta que una noche en que Nilén y Noah estaban en una plazoleta cerca de la estación conversando, apareció apuradísimo con esa expresión que según Nilen solo podía presagiar desastres.
- Ey, como va!- los saludó Ollie. Tengo un lugar para ir a ver y explorar que ni se imaginan! ¿No se habrán creído que nuestras aventuras se habían terminado, no?. Su hermana le lanzó una mirada entre disgustada y burlona:
- Sí, yo sinceramente creí, que como no me dijiste nada más , se te había pasado ya la locura.
- Te equivocaste! Esto los va a entusiasmar , encontré un lugar que es lo máximo! El lugar era un parque de diversiones, no muy grande, pero con todo los juegos conocidos, está cerrado hace mucho, yo pensé que estaría vacío, pero no, dejaron todo como estaba.
- Y vos crees que podremos entrar? – dudó Nilén.
- Lo estuve charlando con Kuro – explicó Ollíe - , y él tiene una idea de cómo infiltrarse, podríamos ir mañana a la noche.
- ¿Desde cuándo Kuro es del grupo?- le preguntó Nilén casi gritando.
- Es que el conoce al cuidador, es un viejo que está ahí viviendo en una casucha y hace de vigilante del lugar y nos dejaría pasar a sacar fotos y recorrer el lugar, además sabe mil historias – contestó Ollíe despreocupado.
- No sabía que te habías hecho tan amigo de Kuro… Ok, está todo bien, sólo que no sabía que hablabas tanto con él. Al fin y al cabo esto era una idea nuestra.
- Dejalo, en el fondo es mejor que seamos más- la tranquilizó Noah -. De todas formas yo no permitiría que te lastimes.

Nilén abandonó su actitud recelosa para dirigir su mirada a Noah, “sí, siempre tiene razón” – piensó observándolo – “no sé cómo hace, pero siempre se lo ve tan seguro de sí mismo”. Nilén siguió entregada a sus cavilaciones hasta que Ollie, que continuaba hablando, la arrancó de repente de su ensimismamiento:
- ...Y estaba Kuro con su novia, y yo, cuando pasamos cerca, desde la ruta se ve el arco que era la entrada, queda un poco lejos, pero igual es accesible, por eso....
Nilen, lo interrumpe,:- Qué?...Ah, mirá vos. Pero qué fastidio! ¡Lo único que falta es que se quiera traer a la novia esa!¡ Está bien que seamos más, pero tampoco hace falta ser una multitud!.
- ¡No! ¡Nada que ver!- se quejó su hermano.- La tribu de hackeadores urbanos somos nosotros cuatro!.
- Callate la boca! No tenemos que formar un club tampoco!-
A la noche siguiente los hermanos salieron sigilosamente de su casa y se encontraron con Noah para tomar el micro que los dejaría en la ruta donde los esperba Kuro. Una vez allí, continuaron caminando los cuatro ,casi sin hablar, sobre todo Nilén que los siguió un poco más atrás pensativa y en silencio. Kuro se dió vuelta y se le acercó.
- ¿Estás bien? Hace bastante que no te veía. ¿Seguís con los graffittis siempre?
- Si, ¿y vos?- contestó Nilén -, ¿seguís con los afiches?
- No tanto. Es que ultimamente estoy un poco ocupado.
- Si, ya me contaron. – dijo Nilén mirandolo de reojo.
- ¿Qué te contaron? – preguntó Kuro inclinándose hacia ella con una sonrisa irónica.
- Eso...-le respondió despacio -, que estás ocupado.
Llegaron hasta donde estaba el arco de lo que era la entrada al parque y siguieron caminando unos metros más hasta un alambrado, detrás de él se encontraba la casilla del cuidador con un cartel de “No traspasar”. Kuro lo llamó y el anciano salió a saludarlo, un perro medio flaco también lo reconoció y se acercó amistoso hasta ver que había otros desconocidos y comenzó a ladrar.
- Traje a mis amigos- le dijo Kuro a modo de saludo al cuidador -. Queremos ver el lugar y sacar algunas fotos si podemos. El viejo los miró con algo de desconfianza pero finalmente les respondió que pasen con cuidado por una esquina del alambrado que estaba levantado y les recomendó que no se lo cuenten a nadie.
Una vez adentro, siguieron un sendero para llegar a lo que eran las boleterías, que todavía conservaban algún pedazo de los carteles que promocionaban las atracciones del lugar. Todo estaba cubierto por pasto y yuyos muy altos que dificultan la visión.
Olvidado y oxidado, tirado en un costado del camino se podia ver un carrito, que fuera parte de la formación de algún tren fantasma o alguna motaña rusa no muy grande.
Nilén se abrio paso entre los pastizales y se subio al carrito sentandose y buscando lo que sería la correa del cinturón de seguridad y Noah le sacó una foto. El lugar en sí, era sobrecogedor, las siluetas de los juegos se adivinaban apenas en la noche neblinosa, y un escalofrío recorrió el cuerpo de Nilén. “Una cosa tan viva, para reirse y disfrutar, que tendría que encerrar las risas de los chicos y que sin embargo así abandonada a su suerte, parece amenazante, y tan deprimente” – pensó Nilén. Ollie no parecía asustado sino todo lo contrario, encantado con cada descubrimiento, se quedó mirando la estructura de latón, tan grande como una pirámide con las cadenas oxidadas colgando, de lo que hace tiempo debía haber sido una calesita de sombrillas voladoras. Ollie intentó colgarse de una de las cadenas, que bajo su peso, rechinó con un quejido metálico como si fuera el aullido de un animal enorme al que hubieran despertado de su letargo.
Los cuatro siguieron caminando y se detuvieron ante la vista de la montaña rusa, una parte estaba desmantelada, y los carritos ya no estaban, pero en general la estructura se mantenía intacta y las subidas y bajadas se desdibujaban en la bruma de la noche, desaparecían por momentos para después emerger desde una nube de niebla, empinadas y desafiantes, el conjunto en sí era un poco tétrico. Nilén se alejó y los dejó a los chicos que conversaban calculando alturas y distancias de la montaña rusa y haciendo comparaciones y demás.
Más allá estaban los juegos para los más chicos, un elefante volador todavía bien conservado y sostenido del brazo mecánico que lo elevaba para deleite de los más pequeños, seguramente. Un viejo carrusel con sus caballitos y sus asientos de madera llamó la atención de Nilén que se encaminó nostálgica hacia él para sentarse en uno de los caballitos de la calesita con la mirada perdida en sus recuerdos de la niñez. En ese entonces todo se le antojaba más fácil, no sólo entender a los demás sino a ella misma, cuando la sensación de tristeza o de soledad se podía disipar fácilmente con una vuelta en la calesita o con una bolsa de caramelos.
Visitar estos lugares abandonados, le movilizaba algo por dentro, la hacían pensar…como las cosas van cambiando, algunas ya quedan en el olvido y descartadas para siempre, por lo menos eso es lo que se cree, pero siempre queda algo en el fondo y de repente sale así, sin avisar, y vuelve a dejar todo al descubierto, en carne viva, cuando ya se estaba bien seguro de que ciertas cosas no iban a volver a sentirse más.

Como este parque fantasmal – se dijo para sí misma- que resurge y revive con la imaginación, y… y casi se podría escuchar la música del carrusel, casi se podría estirar la mano para saludar al pasar con cada vuelta, ... si todo fuera así de fácil. Si fuera tan sencillo despejar esa sensación de vacío, piensa Nilén, como en esa calesita, según recordaba, asi era…cuando comenzaba a dar la vuelta y desaparecía ese rostro que le daba seguridad se sentía temerosa y esperaba ansiosa volver a pasar para recuperar la sonrisa y el saludo con la mano que desde abajo le devolvían la confianza y la alegría de jugar, ... en fin, cosas de chicos.
Nilén se encogió de hombros, no importaba, se sentía como si le faltara algo.
Levantó la vista y se dio cuenta que Noah la estaba mirando apoyado contra la vieja boletería de chapa. Le devolvió una sonrisa tristona, y Noah le agitó un llaverito guiñandole un ojo – te regalo la sortija a cambio de una carita más alegre – le dijo. Nilén se rió y agarró el llaverito – me gané otra vuelta – respondió. Noah se subió y bromeó – me permite acompañarla o este está caballo está ocupado?, espero no interrumpirte, se ve que estás muy lejos, contame si querés.
- No, no me hagas caso – se sonrojó Nilén - es que con esto de las exploraciones que nos mandamos terminamos en cada lugar, que a veces, no sé, me siento tan ..desamparada – dijo casi en un susurro sin mirar a Noah – pero al darse cuenta de la cara de preocupación de él, enseguida sacudió el pelo y se río fuerte – qué exagerada que soy , por favor. No, no, si soy incurable – tratando de restarle importancia a lo que había dicho – es que este parque desierto me hace temblar. Pero Noah la seguía mirando fijo.
-Sabes, Nilén? – le dijo despacio remarcando las palabras – hace rato que quería decirte algo, y estaba esperando el momento, pero bueno, no se si es aquí el mejor tiempo y lugar, pero lo que sí sé es que no quiero esperar más. Ella permaneció callada, así que Noah prosiguió, - vos decís que te sentís sola, desamparada, y yo me sentí así alguna vez y ya me había acostumbrado a guardarme las cosas para mi mismo, pero con vos me pasa algo distinto, me parece que podemos llegar a algo los dos. Vos tenés tus barreras, y yo las mías, eso lo acepto, todos tenemos miedo, pero si vos me dejás, si vos te sentís como yo, voy a demostrarte que no vas a estar sola nunca más, que podés contar conmigo, que yo lo único que quiero es cuidarte.
Nilén se sintió tan conmovida, una ola cálida recorrió su cuerpo , Noah era un chico extraordinario – pensó- pero a la vez sintió ganas de llorar, es como si al contestarle, estuviera alejando algo para siempre. Ella tomó su mano y comenzó a mover sus labios para hablar, pero un grito la sobresaltó.
Kuro la estaba llamando, los dos se levantaron de un salto de la calesita y corrieron hasta donde estaba una de las estructuras desmanteladas de la vieja montaña rusa. Allí estaba Kuro con Ollie tirado al lado de su patineta.
- Pero qué pasó?? – interrogó Nilén arrodillandose junto a su hermano.
- Se deslizaba por una de las barandas con el skate y de pronto escuché un ruido y lo encontré en el piso – contestó Kuro.
-¡Ollie, Ollie! – lo llamó Nilén para que reaccionara - . El viejo comenzó a protestar, él les había dicho que no tocaran nada, si sólo era tomar fotos estaba bien, pero no podían andar con esa cosa por ahí, era muy peligroso. Nilén no le prestó antención, sólo miraba a su hermano que lentamente comenzaba a abrir los ojos.
– ¿Ollie, estás bien? – le preguntó angustiada. Ollie miró alrededor un poco desorientado, y luego fijó la vista en su asustada hermana, entonces sonrió,
- ¡No te asustes!, estoy bien. Hace falta más que esto para acabar con la cabeza dura de tu hermano.
- ¡Después te voy a romper la cabeza yo, que no te quepa duda! – dijo Nilén con los ojos todavía llorosos. Recién entonces se dió cuenta que Kuro había estado agachado junto a ella rodeandola con su brazo por los hombros. Se levantó de un salto, y ayudó a incorporarse a su hermano mientras recogían las cosas de su mochila y el skate.
Noah trataba de tranquilizar al viejo, asegurándole que no iba a volver a pasar algo así y que sólo les restaba tomar algunas fotos más.
Más calmados se encaminaron hacia un destartalado galpón donde habían quedado guardados algunos juegos mecánicos tapados por viejas lonas que dejaban adivinar sus formas como fantasmas dormidos, esperando que alguien los despierte.
Nilén no volvió a tener oportunidad de hablar con Noah y se mantuvo todo el tiempo al lado de su hermano para asegurarse que éste se sentía bien.
Cuando dieron por terminada la exploración, Noah y Ollie fueron a hablar nuevamente con el viejo para que se quedara tranquilo de que Ollie estaba a salvo. Kuro y Nilén salieron y los esperaron cerca del arco de la entrada. A Kuro se lo veía algo incómodo, -tal vez se se siente culpable por lo de Ollie.. ,- pensó Nilén. Iba a decirle que no se hiciera problema, que no era su culpa, pero Kuro se acercó primero y puso sus manos sobre los hombros de ella y le dijo
– Lamento muchísimo que te preocuparas así, no puedo verte llorar. Nilén abrió los ojos muy grandes y empezó a protestar
– Pero si no estaba llorando! , ya estoy acostumbrada a los porrazos de Ollie, debería haberse traído un casco, yo siempre le dig..., pero no terminó de hablar que Kuro se inclinó hacia ella y la besó.

LiNa

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sábado, 18 de abril de 2009

Soy una genia XD


Para los q les gusta jugar a que le adivinen el pensamiento
(Que peligro ehh? XD)
Aca dejo el link de AKinator, el genio de la web XD
Esta buenisimo este juego, lo podes jugar en ingles y en castellano
Tenes q pensar en un personaje (puede ser aun actor, un personaje de anime, un cartoon, etc) y el genio te hace una serie de preguntas y te adivina q personaje habias pensado
Posta q es lo mas!! XDDD
He pensado las cosas mas insolitas, cartoons de los años 60, un meme japones que pense q nunca iba a adivinar, personajes animales, y me adivino todos!! O_ó
Que suerte q es solo un juego...te imaginas si fuera de verdad?
Podria adivinar...lo que pienso de..
VOS!
XD
Jueguenlo aca:

http://en.akinator.com/ (ingles)
http://es.akinator.com/ (Español)

LiNa

(a veces se cuelga, sali y volve a entrar y si se te cuelga en castellano, sali y jugalo en ingles :P) Espero q te diviertas ^^

OJO!! ESTE ES UN PEQUEÑO RECREO ENTRE LOS CAPITULOS DE URBAN HACKER, PROXIMAMENTE VIENE CAPITULO 5!!!!

domingo, 12 de abril de 2009

URBAN HACKERS: CAPITULO 4 LA CASA ABANDONADA

Nilén y Noah se quedaron conversando mientras esperaban a que Ollie los alcanzara
- ¿Qué?-le increpó Nilén ofendida- ¿Vos también pensás que es descabellado que yo vaya?-
- ¡Todo lo contrario!-se defendió el muchacho-¡Si yo le dije a tu hermano que te lo comentara!-
- ¿Vos? Por qué? – se asombró Nilén
- Porque me pareció que te iba a interesar – le dijo Noah despacio- puede ser un buen escenario para dibujar, pienso que tenés un espíritu abierto a las aventuras y que podías apasionarte con un proyecto así…
- Bueno, vos sí que me entendes –le contestó encatada Nilén- no como otros.
- Además…yo disfruto mucho de tu compañía-le confesó Noah mirando a lo lejos.
Pero Nilén, enfrascada en sus propios pensamientos, prosiguió diciendo - No sé como hay gente que te ve un par de veces y se cree que te puede decir como sos, qué pedantes!- en ese momento se dió cuenta de lo que le dijo Noah -¿ Eh?..-reaccionó-Ah..gracias , Noah, yo también la paso muy bien cuando estoy con vos, de verdad.
Los dos aminoraron el paso para esperar a Ollie que venía corriendo.
- Qué hablaban chicos?- les preguntó pasándoles un brazo a cada uno por los hombros.
- Nada – contestó Nilén, un poco cortada- , vamos a definir bien lo que vamos a hacer, pero desde ya,¡ cuenten conmigo!
- La idea nos vino a la mente cuando pasábamos en otro día frente a una casa abandonada que probablemente irán a demoler – comenzó a contarle Noah -, yo me acuerdo que alguna vez fue un colegio y despúes una residencia para ancianos. Ahora está ahí, como un caparazón vacío, olvidada juntando polvo, pensabamos ir a explorar un poco antes que desaparezca
- Eso! Pero si vamos a formar un verdadero grupo, vamos a poner reglas.- exclamó Ollie
Nilen se sorprendió y preguntó :- Reglas? Para qué reglas?
Vamos a explorar en serio! – dijo Ollie convencido- No queremos hacer vandalismo ni nada por el estilo. Hay que tratar de dejar todo como estaba, no romper nada.
- No mover las cosas, no cambiar nada de lugar – acordó Noah- Tampoco podemos llevarnos nada de recuerdo.
- Podríamos sacar fotos para tener en nuestra memoria como era ese lugar. Si se pudiera pedir autorización para entrar habría que hacerlo –reflexionó Nilén-.
- Creo que la idea sería colarnos discretamente – arriesgó Ollie con su sonrisa pícara.
- Okey-asintió NIlén- yo me comprometo a no pintar las paredes, bueno salvo que ya alguien lo haya hecho antes que yo, entonces haría alguna cosa chiquita.
- Nuestra idea sería ante todo respetar el lugar-insistió Noah.
- Bueno, creo que ya tenemos nuestras bases establecidas- dijo Ollie-así que ya podemos ir planeando nuestra primera expedición. Nos faltaría alguien más, pensé que tal vez Kuro se iba a entusiasmar.
- ¡Por favor! Cómo se te pudo ocurrir que le iban a interesar estas pavadas!-retrucó enseguida su hermana- Porque eso debe pensar él, no ves que es un ser afligido él, ¡tiene que explorar sus cloacas espirituales!-terminó ella con grandes ademanes teatrales.
- Cualquiera diría que te cae mal. Aunque exagerás, como siempre, hermanita.
- Bueno-terció Noah-entonces mañana a la noche nos encontramos en la entrada de esa casa, vos Ollie, ya sabés dónde es, lleven linternas, alguna soga, tal vez un cuchillo para destrabar una puerta o algo así.
- Entonces nos vemos mañana-dijo NIlén muy seria-¡Nuestro grupo de exploración comienza a funcionar!
Al día siguiente, Nilén repasó con Ollie el plan para infiltrarse en la casa abandonada. Todavía tenía sus dudas, aunque no lo quería demostrar.
- Decime,-preguntó- no nos estamos metiendo a hacer algo malo?
- Humm-su hermano dudó un momento- acordate que no vamos a dañar nada. ¡No te vas a echar atrás! –Insistió él-Es divertido, es una aventura y gratis, dale, recordas cuando éramos chicos que quisimos hacer una casa en el árbol de la plaza con cartón y madera, después todos se quejaron.
-¡Vamos!-dijo NIlén sacando a su hermano de sus ensoñaciones- que Noah ya debe estar.
Efectivamente cuando llegan al lugar, Noah ya los estaba esperando en la esquina.
- Estuve mirando y ya descubrí una ventana rota por donde podríamos entrar-les informó.
Los tres fueron hacia la ventana y entraron a través de unos tablones cruzados, Ollie pasó primero y ayudó a pasar a Nilén, y por último entró Noah mirando hacia atrás para cerciorarse que nadie los estuviera mirando.
Una vez adentro enciendieron las linternas y tardaron todavía un momento en acostumbrarse a la penumbra, atraviesaron el hall de entrada cubierto de polvo, que llevaba a una escalera de madera con escalones rotos y vencidos. Siguiendo el pasillo junto a la escalera había una puerta desvencijada que conducía a la cocina. La cocina era grande, se adivinaba donde estuvo el horno que ya no estaba, de la pared colgaba una alacena de madera ya sin puertas. Nilén recorrió la habitación hasta una puerta de hierro con vitreaux, la abrió con dificultad y se quedó mirando sorprendida.
-¡Ollie, Noah, vengan a ver!-llamó Nilén
Los dos se acercaron, Nilén ya había salido por la puerta y se encontraba afuera.
- ¡Mirén lo que es esto, por favor! -exclamó
Por “esto” NIlén se refería a un jardín lleno de glicinas y jazmín del país, tan tupido que parecía una selva, en un rincón había un árbol con su tronco retorcido y más allá un aljibe viejo tapado con tablas. Los tres fueron hacia el aljibe y sacaron las maderas que lo tapaban, Nilén se asomó para ver, adentro se veía todo sucio, lleno de hojas y en el fondo había algo como un musgo verdoso. “Parece un pozo de los deseos”- pensó.
-¿Nadie tiene monedas?-dijo Ollie, adivinando los pensamientos de su hermana- Dale, tiremos una y pidamos un deseo
- Yo tengo-dijo Noah, alcanzándole unas monedas a Nilén - Tomá Nilén, pedí vos.
Ella tomo la moneda, se dió vuelta poniéndose de espaldas al aljibe, cerró los ojos muy fuerte y suspirando profundamente, levanto la mano y arrojó por encima de su cabeza la moneda al aljibe.
- ¿Qué pediste?-le preguntó Ollie.
- No te puedo decir, sino no se cumple.
Entraron de nuevo en la casa, Nilén le dió una última mirada al jardín y aprovechó para tomar unas fotos, finalmente volvieron al pasillo junto a la escalera.
-¡Vamos arriba a ver que hay!-gritó Ollie
- No sé. Los escalones están podridos-dudaba Noah, con razón.
- Yo puedo subir-dijo Nilén queriendo demostrar su coraje- si vamos de dos en dos escalones y nos fijamos bien podemos subir, ¡vamos! - Y pasó al lado de su hermano y Noah velozmente y comenzó a subir casi a los saltos la escalera, enseguida estaba arriba haciendo señas para la sigan.
Noah y Ollie la siguieron con cuidado para no pisar en falso, pero NIlén ya había descubierto una puerta cerrada y estaba intentando entrar forcejeando con el picaporte y empujando con el hombro la puerta, hasta que al final cedió.
- ¡Eh, esperanos!-advirtió su hermano tratando de asustarla-¡Mirá que puede haber una rata!
Pero Nilén ya estaba dentro de la habitación observando una vieja cama de hierro con su colchón con gastadas rayas azules y celestes, a un lado había un gran ropero con su espejo rajado en una de sus puertas. Nilén estaba mirando hacia ahí, como la luz de su linterna se reflejaba en el espejo, cuando de repente le pareció ver una silueta parada contra la pared opuesta. Abrió la boca para gritar pero no le salió ningún sonido, giró sobre sí misma para alcanzar el picaporte de la puerta pero la silueta se acercaba más y más hasta que la agarró por un brazo y con la otra mano le tapó la boca. En ese momento, Nilén sintió que se le aflojaron las piernas, quiso decir el nombre de su hermano pero una nube gris le pasó por la vista y se hubiera caído si esos brazos no la hubieran sostenido.
-No te asustés, soy yo – dijo Kuro – te agarré porque ya tenías cara de gritar como loca o desmayarte, perdoname-le suplicó con cara compungida.
Nilén lo miró tratando de entender, su voz parecía venir de muy lejos, después de unos minutos se recobró y entornó los ojos lanzándole a Kuro una mirada poco amistosa.
-¿Pero vos estás loco?-se enojó ella- ¿te crees gracioso, vos?! Qué perdoname ni perdoname, ¡morite!-terminó diciendo mientras lo empujaba hacia atrás. En eso llegan Ollie y Noah.
-¡Al final decidiste venir!-festejó Ollie- Mi hermana creyó que había visto un fantasma!
- Sí, entré antes que ustedes-explicó Kuro- Ví el jardín y después decidí investigar un poco aquí arriba, no sabía que ustedes ya habían entrado hasta que tu hermana me vió y casi se cae del susto.
-¡Mejor nos vamos! –Dijo Nilén decidida-Saquemos unas fotografías más y listo, aquí ya no hay más nada que hacer. Y dicho esto, empezó a bajar la escalera seguida de los chicos que no se animaron a contradecirla. Una vez en la calle, Noah alcanza a Nilén y le da la linterna que se le había caído en la casa cuando casi se desmaya.
- ¿Te asustaste en serio, no?-se preocupó Noah- Qué mal que estuvo Kuro!
- No se lo voy a perdonar a Ollie-dijo NIlén con los ojos vidriosos-¡que le haya avisado a ese sin decirme, cuando lleguemos a casa, lo mato!
Más atrás Ollie y Kuro hablaban y miraban para donde estaban Nilén y Noah. Kuro se acerca a Nilén que instintivamente retrocede unos pasos.
- Perdoname, por favor, no quise asustarte-le rogó por última vez- Ya te voy a compensar el mal rato. Y dicho esto, se despidió con un gesto echándose el pelo hacia atrás y se fue solo.

LiNa


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viernes, 3 de abril de 2009

CAPITULO 3: EL PLAN

Nilén llegó casi corriendo a su casa, subió la escalera a grandes pasos y entró en su cuarto dando un portazo. Se tiró sobre la cama boca abajo y se aferró a su almohada. Ya ni se acordaba que todavía tenía el dibujo de Kuro cuando lo vió asomando de su bolsillo, lo sacó para mirarlo con detenimiento. De repente entró Ollie y le dio un manotazo arrebatándole el dibujo.
-¡siempre tan fino vos!-le dijo ella recuperando su dibujo de un tirón.
- ¿Y esto qué es? Uh, uh, dibujos del submundo del más allá? ¿Entraste en un culto esotérico y no me invitaste? ¡Qué flash! ¿Quién los hizo?- preguntó Ollie a borbotones mientras se paseaba con el skate en la habitación.

- Trae para acá! - le dijo Nilén masticando las palabras- No te interesa! Igual lo iba a tirar, es un afiche, qué se yo, lo hizo uno de la plaza que va siempre de noche, vestido de negro, onda…onda…Onda que es un boludo, que me pegó todos sus papelitos encima del mural! Y encima se hacía el profundo.
- ¡Oh! Me perdí todo!-se lamentó burlón su hermano- Seguro que vos te brotaste y lo insultaste mal!
- ¡Qué poco que me conocés, nene!- dijo ella levantando la barbilla altivamente- Yo no necesito insultarte para ponerte en tu lugar, igual no venía de insultos la cosa, sino de diferentes puntos de vista en la vida, captas? –prosiguió chasqueando los dedos frente a los ojos de su hermano-Y a mí su visión de todo lo que nos rodea es obvio que no me interesa.
-¡ Wow! Y ahora, quien es la que se hace la profunda?- se rió Ollie- Bueno, te dejo con tu retorcimiento karmático y te cuento que Noah y yo estuvimos buscando lugares nuevos para practicar nuestros hobbies, donde no haya gente, tenga buenos desniveles, lugares que nos desafíen, bueno, yo buscaba más eso, Noah, ya sabes, es como que ve una ciudad oculta detrás de lo que está a la vista de todos. Le fascinan las casas abandonadas, los puentes, es re copado el flaco al final! -continuó diciendo Ollie entusiasmado- Se nos ocurrió algo que te tengo que contar, pero cuando estemos todos juntos, a ver si te prendés vos también. ¿Por qué no vamos al recital ese, el del afiche de tu “amigo”? No es lejos. Nos juntamos ahí y te contamos bien, dale mandale un mensaje al celu de Noah.
- Me lo hacés a propósito. Pero si crees que yo me voy a molestar estás bien equivocado- Nilén se encogió de hombros indiferente- porque a mi me da lo mismo ir a escuchar eso como ir a escuchar un concierto de silbatos para perros. Vamos!
A la noche siguiente Nilén y Ollie se encontraron con Noah en la puerta del pub donde se hace el recital.
- ¡Hola! –saludó Noah a los hermanos-Y…que tal es este lugar? Alguna vez habían venido?
- No, hay que bajar, es como un sótano. Ves? - señaló NIlén con un gesto de fastidio- Ahí de donde vienen esos gritos de chancho degollado.
- Dejala- le recomendó Ollie a su amigo- está de malas desde ayer, tuvo un encuentro con un ser de los avernos que le cuestionó su intocable arte urbano.
Noah miró a NIlén con cara de comprensión
- A mi no me gusta cuestionar a nadie. Cada uno tiene su verdad, la que le llega bien adentro. Capaz que decimos lo mismo pero no nos damos cuenta enfrascados en encontrar la forma de decirlo y nos olvidamos el mensaje – de pronto se da cuenta de la cara con que lo mira Nilén- Mirá, como me mira tu hermana! Se mata de risa! Viste!- se ríen los dos -me agarraste en mi momento zen!
Los tres bajaron, y se acomodaron en unos sillones cerca del escenario. El lugar no era muy grande, estaba en penumbras, solo iluminado por velas, excepto por el escenario hacia donde se dirigían unos haces de luz roja provenientes de unos reflectores en el techo. Todas las paredes estaban cubiertas por unos cortinados de paño negro.
El escenario estaba sobre una plataforma y hacia un costado había una pantalla que proyectaba un video oscuro e indescifrable, un humo medio verde comenzó a salir y Nilén frunció la nariz y puso cara de asco.
- Qué es ese olor?- preguntó Noah- No huelen nada raro?
- Es azufre- dijo NIlén afinando su olfato- mezclado con olor a humedad y pis, diría yo, porque estamos justo al lado del baño.
- ¡Uf! Que nariz!- se burló su hermano dándole un codazo- Andá, prepará los dardos que ahí está tu amigo, el de la plaza-y le señaló a Kuro.
- ¡Que no me vea!-se angustió Nilén y trató de ocultarse detrás de Ollie- Yo no le quiero hablar! Es tu culpa, Ollie, que yo esté acá, hacé algo!
- Tenés razón- dijo él -Esperá! ¡Eh!, qué tal!- gritó Ollie, llamando a Kuro -Vení, vení, tomate algo con nosotros!- lo invitó haciéndole lugar para que se siente al lado de su hermana- Así que vos sos el artista del afiche! –Inquirió interesado-¡A mi hermana le encanta tu estilo!, ¿sabés?
Nilén le lanzó a su hermano una mirada asesina que disimuló con una sonrisa forzada cuando le habló Kuro
- ¡Viniste! – le dijo– te va a gustar. A Uds. los ví el otro día, vos haces skate, no? – le preguntó Kuro a Ollie- y vos sos un traceur- dirigiéndose a Noah- ¿se le dice así a los que hacen parkour?
- Si, se dice así-le contestó- por eso de andar trazando tu propio camino, bueno.. mejor no me pongo a hablar, no los quiero aburrir.
Nilén estaba callada, en el escenario la banda tocaba …“mi corazón enfermo esta encadenado…”
- Ay, yo estoy enferma, no me guustaa! –Se quejó dramáticamente Nilén – ¡Haceme acordar que te mate Ollie!
- Okey- dijo su hermano para ponerla contenta- pero ahora te quiero contar lo que estuvimos pensando con Noah. Que me dirías si te proponemos, no sólo ir a pintar, a lugares donde nadie te moleste, todo para vos, sino también correr una aventura, ir a lugares olvidados y reconocerlos, recorrerlos tratando de imaginarlos como eran cuando estaban vivos y latiendo al ritmo de la ciudad, mientras que ahora están juntando polvo , pudriéndose y nosotros podríamos entrar de noche, hacer nuestra excursión, mientras todavía están en pie, antes de que los tiren abajo- a Ollie le brillaban los ojos al hablar -Hay lugares abandonados que tienen una arquitectura imponente, galerías, laberintos, que se yo, cada lugar tiene su secreto y nosotros podríamos descifrarlo- terminó diciendo ansioso por ver la reacción de su hermana.
- Se nos ocurrió hacer como una expedición a lugares abandonados- continuó Noah- o a otros lugares que nos despierte curiosidad, lugares cerrados al público pero que nos ingeniaríamos para entrar. ¡No me mires así, Nilén!-se interrumpió al ver la cara de ella, que los miraba como si hubieran perdido la razón- No digo hacer nada malo en el lugar, no vamos a romper nada, ni vamos a tocar nada, a lo sumo vos si querés podes dejar un graffiti de recuerdo, no vas a ser la primera ni la última en hacerlo. A los tres nos gusta el paisaje de la ciudad, sus construcciones, vemos detalles que otros no les prestan atención. Sería una aventura interesante, vamos, sacamos fotos, tu hermano va con el skate, vos con los aerosoles…
Kuro escuchaba mientras hacía unos dibujos en una servilleta, y miró a Nilén de reojo.
-¿Y cuál sería el sentido de esa aventura?- preguntó Kuro -Qué esperan encontrar?
- ¡Fantasmas!- se burló Ollie -No, en serio, hay lugares que son fascinantes, están ahí en medio de la ciudad, olvidados, en desuso, como gritando en silencio. No sé que otro sentido darle -se encogió de hombros el chico- tal vez nos ayude a conocernos mejor a nosotros mismos.
- No creo que nada de afuera me ayude a conocerme mejor-sentenció Kuro- No creo en ninguna exploración que no sea la interior, digamos que todavía tengo mucho que explorar en mis propios abismos, mis propias grietas. Tengo mis propias cuevas, donde deje cosas escondidas, olvidadas por el momento, pero donde tengo que volver-los tres lo escuchaban en silencio- Bueno, yo me entiendo-siguió- lo que me parece descabellado, es que vaya tu hermana.
NIlén, que escuchaba medio escéptica, salto en el sillón y le lanzó a Kuro una mirada fulminante.
- Y se puede saber por qué?- le gritó tratando de tapar la música-Yo puedo hacer todo lo que hace Ollie y mejor.
- No lo digo por eso- le contestó él- sino porque me parece que a vos no te va la cosa transgresora. Estás muy conforme con el mundo y no creo que disfrutes adentrarte en lo prohibido-Kuro siguió con su idea frente a una Nilén que lo miraba furiosa -¿Viste los carteles de prohibido el paso? -le preguntó -¿a vos jamás se te cruzaría no hacerles caso ehh?
-¿ Vamos Noah?-dijo Nilén levantándose del sillón y tomando del brazo a su amigo para levantarlo a su vez de un tirón- Total ya escuchamos todo lo que esta banda podía tocar, no creo que se le ocurran más blasfemias al cantante, más bien tiene cara de querer irse a dormir. Bueno –dijo dirigiéndole una mirada a Kuro -no creo que nos volvamos a ver, ya que yo voy a ir a pintar y a explorar por otros lugares como ya escuchaste. ¡Chau!- y diciendo esto le dio la espalda.
Noah y Nilén salieron primero, Ollie se quedó hablando algo con Kuro y después los alcanzó en la calle.



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LiNa

sábado, 28 de marzo de 2009

CAPITULO 2: KURO...

Kuro se da vuelta y camina lentamente por el parque. Su andar es pausado, su rostro refleja cierta tensión interior. Es alto y delgado, de tez pálida y profundos ojos marrones, su mirada se oculta debajo de largos mechones de cabello negro y anteojos oscuros.

El lugar va poblándose de niños y ruido, Kuro detesta todo ese movimiento y apura el paso para salir cuanto antes de ahí. Hasta ahora, en sus veintidós años, no recuerda haber disfrutado demasiado de los paseos diurnos y la muchedumbre. Sus pensamientos se aclaran, paradójicamente, en la oscuridad de la noche y la soledad.
De naturaleza desconfiado, nunca fue muy comunicativo, y prefiere el silencio o la compañía de su música a la inconstancia del contacto humano.

Pocas veces encontró en los otros las respuestas que pudieran disipar su malestar interior. Esa era una búsqueda que sólo a él le tocaba emprender, para equivocarse una y otra vez de salida y volver a empezar hasta frustrarse al no poder encontrar la manera de aliviar esa inquietud interior que, por un lado lo frenaba como si soportara una pesada carga sobre sus hombros y ya todo le diera igual, y por otro lado , sobre todo en las noches, le diera fuerza, como una llamarada de fuego que lo obligaba a rebelarse contra esa angustia y ahí sí, era cuando componía, dibujaba, creaba, tratando de salir con manotones de ahogado de ese infierno helado que lo envolvía.

Se podría decir, que por el momento, la soledad es mi única compañía, qué ironía – pensó Kuro – Pero todas las veces que intentó abrirse a alguien solo consiguió alejarse más y más hasta volverse un extraño insondable, lastimando sin proponérselo a quienes quisieran alcanzarlo y salvarlo de sí mismo.

No es que fuera un disconforme insatisfecho por seguir la moda. Es cierto que lo siniestro ahora es una tendencia para algunos y cierta vestimenta y actitud solo responde a una frivolidad del mundo consumista. Para Kuro todo eso le era indiferente, “es efímero” –pensaba para sí mismo – no necesito pararme a blasfemar ni hacerme el macabro, todo eso era una pendejada – se rió cínicamente, sabiendo que era cuestionado y rechazado por muchos que decían ser sus amigos.

Es la humanidad la que le daba miedo, los hombres destruyéndose unos a otros, aislarse era así su modo de protegerse ante tanta insensibilidad, eso era lo paradójico que los demás pensaran que él era el insensible cuando era todo lo contrario, un modo de rebelarse pacíficamente contra su propia generación que buscaba rodearse de vanidades y cosas sin sentido. Necesitaba apartarse, refugiarse dentro de sí mismo para tolerar tanta falta de justicia y gritar por dentro. Ya sabía que a algunos él les parecía tenebroso y su forma de pensar incomprensible y tétrica pero lo tenebroso estaba afuera, él solo lo reflejaba y su vestimenta oscura no tenía porque causarle miedo a nadie, digamos que era su forma de llevar un luto interno por este sombrío mundo

“Sé que para algunos puedo ser un ángel y para otros un demonio vengativo. Simplemente abro mi alma a la oscuridad que es de donde viene todo. Me siento por momentos vacío, desgarrado por dentro, tengo la necesidad de aferrarme desesperadamente a alguien, aunque se positivamente que va a ser un error ya que terminaríamos doblemente heridos y yo más solo que nunca.
Pero es que no encuentro nadie que comparta mi manera de ver las cosas- reflexionó-, o quizás que no la comparta pero que me arranque de la profundidad de mi cuarto, yo también quisiera ser feliz con las cosas cotidianas, absurdamente feliz si pudiera hasta la idiotez total con tal de no pensar.”

Para Kuro la ciudad es un cíclope voraz, sediento de espíritus ingenuos, que busca devorar y digerir, mimetizándolos con la rutina gris y vulgar, es difícil encontrar lugares donde ser uno mismo y escapar de ese ojo que como un reflector busca dejar al descubierto y a la intemperie cualquier sensibilidad diferente para aplastarla, justamente por eso, por apartarse del cuadriculado establecido.

La música es para Kuro un refugio que le ayuda a expresar lo que siente y dibujar le permite sacar afuera sus demonios internos, a veces cuando termina un trabajo, el mismo se sorprende, “todo eso tenía adentro?”. A veces después de pintar sale a la noche a caminar y disfrutar de los sonidos sordos de la ciudad dormida, generalmente hay poca gente, o sino los de siempre, los que habitan las esquinas, los rincones, para resguardarse de la poca fe de la gente, de la indiferencia y las miradas sin ver que los rozan con urgencia apenas por encima.

Excepto estas últimas noches, en que apareció esa piba, con sus papeles y sus aerosoles, mirando para todos lados. “¡Graffitis!”, “¡qué pérdida de tiempo!, total después vuelven a pintar la pared y todo el trabajo fue en vano!” – piensa Kuro.
La otra noche, cuando ella se fue, Kuro se acercó al mural y lo miró detenidamente, no es que estuviera mal, no, sino que era simplemente un buen dibujo sin gran significado, abajo en un costado había algo que podía ser una especie de logo pero no basta para saber si era el nombre del autor o parte del dibujo, de esta forma no se jugaba demasiado. Para él, lo mejor del arte callejero, era eso, el riesgo, transgredir y encima poner que fuiste vos, que te reconozcan y así pasárselo por la cara a todos. Y después estaba el tema del mensaje, aquí no había ninguno, o si? En todo caso no era explícito, para él era preferible un lema directo, que denunciara una injusticia o algo, una manera de sacudir al peatón que va como sonámbulo ensimismado en sus cosas, una especie de venganza contra el sistema.

-Bah! Sale a pintar a la calle, porque no creo que en la casa la dejen ensuciar ni un pedacito de pared de su propia habitación- pensó escéptico- Y no creo que tenga nada para decir, salvo que quiere que la admiren!” igual no es que estuviera del todo mal , es que a él no le llegaba. Kuro se alejó caminando sin un rumbo prefijado, simplemente a donde lo llevara el laberinto de esa ciudad en espiral donde él se sentía caer.

Nilén esperaba ansiosa el abrigo de la noche, ya tenía preparada su mochila con los aerosoles y estaba esperando a que todos estuvieran dormidos en su casa para salir a pintar, a veces Ollie la acompañaba, pero últimamente ya no se lo pedía, ya se había acostumbrado a ir sola al parque, que no estaba muy lejos, y no necesitaba niñero que la cuide.

Pero esa noche se encontró con una desagradable sorpresa, alguien había pegado una veintena de afiches en SU pared, tapando sin consideración alguna su mural. No entendía por qué había elegido justo ese lugar para hacerlo, si podía haberlos pegado en cualquier otra parte. Nilén se acercó a leerlos a ver de qué se trataba, “Bueno, si es la búsqueda de alguna mascota perdida, o algo cuya urgencia justificara ignorar una sincera expresión de arte y tratarla como si no le importara a nadie, trataría de entenderlo” –pensó- Pero no! Era el anuncio de un recital, alguien había hecho un dibujo, sí, muy interesante, pero era una simple propaganda, encima una banda que no conocía y seguramente no le gustaba. Nilén torció la boca en una mueca, para colmo esa onda a ella no le caía para nada. Siempre había tenido un espíritu positivo y de mirar para adelante, así que eso de andar escarbando buscando lo nefasto de cada situación, revolcarse y chapotear en las desgracias (que todos podemos tener) y hacer de eso un culto a lo tenebroso, no le parecía más que una pose para impresionar a los demás, decididamente, esa música no le gustaba.

Enojada, empezó a arrancar los afiches, sacudiendo la cabeza, aunque dobló uno y se lo guardó en un bolsillo. Ya los iba a hacer un bollo y arrojarlos, cuando sintió una mano en su hombro.

-No deberías destruir lo que no es tuyo. ¡Aunque mirá a quien se lo estoy diciendo!- se dirigió Kuro a Nilén reprochándole con sorna.

-¿Vos quien sos? ¿Vos dibujaste esto? ¿Y por qué arruinaste mi mural? ¿No tenías un lugar mejor donde ir a pegarlos?... ¿Qué? Qué me dijiste? –reaccionó Nilén

- Esa no es tu pared, que yo sepa. En cambio esos dibujos son míos, el papel es mío, la tinta es mía, las ideas son mías..mejor devolvemelos, si querés quedarte el que te guardaste en el bolsillo, quédatelo, no importa.

- Eh? Ah, ni me di cuenta. No, no lo necesito. Están buenos, pero lo que no tolero es que seas tan desconsiderado con el trabajo de otros.

- No hablemos de consideración, alguien que se dedica al vandalismo..en fin, porque vos no le pediste permiso a nadie para pintarrajear la pared, ¿o me equivoco?
- ¡No es vandalismo! ¡Es arte!-se quejó Nilén.

- No digo que no sea artístico, digo que la forma de expresarlo es un abuso, tal vez? ¿Un acto de destrucción? Mis afiches los podés sacar, pero la pared no, te impones, obligas a los demás a que lo vean les guste o no.

- Para mi no es vandalismo, es simplemente libertad. Yo no quiero arruinar nada, esta pared ya estaba vieja y arruinada, no le importaba a nadie, no iría a ensuciarle la casa a nadie, por ejemplo, no es mi intención molestar a la gente!

- Y por qué pintas graffitis, entonces? No es por el gustito al riesgo, a lo prohibido, aunque deberías aprovechar para decir algo que hiciera pensar al que lo lee, que lo sacudiera un poco de su rutina, sino para mí no tiene sentido tomarse ni siquiera el esfuerzo.

- Yo no pienso así. No necesito quejarme al mundo, solo quiero comunicarme con la gente a través de lo que dibujo, sacarle el mayor provecho a la ciudad, busco lugares donde mi dibujo pueda respirar, que alguien lo mire al pasar y primero no le importe, y pase otro día y le dé más curiosidad y después termine preguntándose quién lo habrá hecho, qué es y se termine enganchando. Me hace ilusión pensar que hago visible un lugar que antes era ignorado por todos.

- Te das cuenta que tu ilusión tiene una vida muuuy limitada, no? Que tarde o temprano alguien lo borrará. Bueno, es lo malo de hacerse ilusiones…En fin, dame mis dibujos y te dejo con tus sueños, a propósito yo me llamo Kuro y vos?

- ¡Tomá! Mi nombre es Nilén –dijo a regañadientes, devolviéndole los afiches- y yo no tomo las ilusiones en broma, para mí son importantes! Y dio media vuelta dispuesta a volver a su casa, ya se le había arruinado la noche!


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martes, 24 de marzo de 2009

URBAN HACKERS

Capítulo 1


URBAN HACKERS
Se despierta la ciudad , su corazón de metal ya empieza a palpitar a un
ritmo veloz que se irá acelerando con el correr de las horas, imparable e
incansable, hambriento por nutrirse de las ansiedades, las inquietudes, los
anhelos de quienes gastaran en uno y otro sentido sus arterias y avenidas impacientes por alcanzar lo que en apariencia es su destino.
La silueta de un chico de unos 20 años se recorta contra la pared de un
edificio, va con los hombros un poco levantados y las manos en los
bolsillos. Su cabello rubio cae rebelde sobre la frente, si bien no lo lleva
demasiado largo, sus ojos oscuros se entrecierran calculando las
dimensiones, las distancias, las piezas de ese rompecabezas de hierro y
asfalto. Tiene una estatura mediana y por momentos sus músculos se tensan
alertas como un felino dispuesto a saltar.
“A veces me siento acorralado, andando por caminos trazados por otros que
no son los míos”. Noah viene pensando en esto, mientras mira las fachadas
de los edificios, su mirada se detiene en alguna rendija de una ventana
curioseando en su interior, tratando de imaginar lo que hacen quienes están
dentro de esa casa. Desde que puede recordar siempre sintió que él veía todo
lo que lo rodeaba de una manera diferente que los demás, él encontraba o
notaba cosas donde los demás pasaban de largo sin ver. Una antigua placa detallando alguna hecho que ocurrió en el lugar y que los demás no descubrirían, un balcón antiguo con un triciclo tirado, la ropa
colgada... y él trataba de imaginarse cómo era la vida de esa gente. Una casa a medio demoler, donde se puede adivinar en qué lugar estaba la cocina, una
columna de azulejos gastados donde todavía queda una calcomanía pegada como
testimonio de algún viaje familiar...”Quiero trazar mi propio camino. Superar mis
límites y mis miedos, franquear los límites de los demás y atravesar...atravesar las barreras y meterme en ese mundo que voy diseñando en mi mente”
Noah llega a una plaza y mira a su alrededor, allí hay un banco de madera con
la pintura descascarada pero para él ya no es solamente un lugar para
sentarse y descansar, más allá hay un poste y luego un muro...va dibujándose
en su imaginación un recorrido diferente y siente ya como su cuerpo despega
del piso y se proyecta buscando la libertad de moverse más allá de lo convencional.
Sonríe para sí mismo al recordar la reacción de algunos de sus
amigos cuando les dijo que iba a hacer Parkour, “porqué?” le preguntaban,
“porqué no haces otro deporte? Qué es eso? uf! vos lo que querés es cortarte
solo!” Le costó que lo entiendan y a regañadientes lo acepten, que no era
solo un juego sino toda una filosofía de vida para él, una manera de franquear obstáculos, primero en la calle, en el afuera y luego en su
interior... Bueno, que se le iba a hacer, no les quedó otra que aceptar, si él siempre había sido así, tal vez un poco soñador, un caminante incansable de la ciudad, un explorador en busca de una respuesta que le devuelva
el sentido a estar inmerso en esa selva de concreto. No, no quería pensar en aquel día, cuando la ciudad en su hostilidad, en su diabólico torbellino, arrasara con la vida de su hermano. El accidente...marcó un antes y un después en su vida, siempre habían sido tan parecidos y tan diferentes a la vez, con ideas totalmente opuestas pero con esa intensidad en común para llevar adelante un sueño. Su hermano había sido siempre el “jugado”, su audacia solo era superada por su alegría por encarar cosas nuevas, por probarlo todo.
Después de lo que pasó, Noah sintió
que vivía en un lugar siniestro, dispuesto a pisotear a quien no se
mimetizara con el gris del cemento y acatara sin rechistar todas las reglas
y normas impuestas sin burlar jamás la rutina, y así trató de ajustarse,
para no desafiar la suerte o más bien lo que creía su mala suerte hasta que conoció a quien le enseño eso del parkour y fue su liberación.


Más allá en ese mismo parque, alguien más se rebelaba a su manera contra la rutina. Una chica de unos 16 años, con su pelo recogido, se encontraba agachada al borde de una pared
-“Ajjj! ya me manché la remera de vuelta, mierd...!” se dice Nilén a si
misma. –“Genial! no tengo ni una limpia! después viene la gente y me dice .. “que lindo estampado, lo hiciste vos?” Ayy, que tarados!” Nilén retrocedió unos pasos, para ver en conjunto como iba quedando su trabajo en la pared, sonrió conforme y agitó el aerosol escuchándose en la incipiente mañana el sonido de los cascabeles característicos. Ya solo faltaba poner su firma para terminar el graffiti, que esta vez era bien grande y le había costado toda la noche y parte de la mañana, pero por dios que esa pared abandonada y deprimente pedía un poco de color a gritos. Se agachó con el aerosol negro en la mano pero algo le hizo mirar hacia arriba...cuando sintió un golpe en la cabeza y se desplomó en el piso sobre todos los aerosoles sin saber todavía qué le había caído encima.
- ¡Uhhhh! ¿Estás bien? Perdóname, no te ví ahí agachada...!- dijo Noah
ayudando a levantarse a Nilén, o más exactamente intentando hacerlo ya que
Nilén ya estaba de pie empujándolo.
- ¡¿Pero vos estás loco o qué?! No te fijás por dónde vas!! ¿¡Qué..vas
saltando por ahí como un pelotudo o te persigue tu ex novia para tirarte
por la cabeza las porquerías que seguramente le regalaste?!!!..
- Uyy! Bueno, disculpame...es que nunca hay nadie por acá tan temprano. No me
podía imaginar, desde el otro lado de la pared no se ve...
- Es que no hay nada que ver, nene!! No se supone que me caiga ningún gil
trasnochado en la cabeza...y...Hablando de eso, que hacés vos saltando así,
qué?..Se te metió un resorte en el culo?!
- Jaja!..Es..., como te explico,... una disciplina, algunos le dicen deporte,
se llama parkour. Bueh, disculpame de vuelta , eh? Chau, que sigas bien.
- Qué..queé!! No!, pará, pará un cachito! Vení, para acá y me explicás bien,
y me ayudas a juntar las cosas, uf!!.
- Sehh, y...vos que hacías? Ensuciabas las paredes ajenas, por lo visto.
- Hacía Arte! Arte Urbano, che!
- Arte?..Vandalismo, que le dicen también. Ja!
- Vándalo y bruto serás vos! Yo por lo menos no amenazo con dejarle una
contusión cerebral a nadie ni con romperme mi propia nariz tampoco.
- Bueno, bueno. Por lo menos nadie salió lastimado.

Noah ayuda a juntar los aerosoles a Nilén y comienzan a caminar juntos.
- Empecemos de nuevo –dice Noah- ¡Linda mañana! ¿no? Mi nombre es Noah y
vos.. ¿Cómo te llamas?
- Me dicen Nilén. Ese que está allá, saltando la escalera con el skate es mi
hermano Tavo, pero decile Ollie.
- ¿Ollie?..por?
- Por lo del skate, no sabes lo que es un ollie? Uf, es básico..mirá es
cuando saltas con la tabla así , sin agarrarla con la mano. Mirá, mirá lo
que hace , es lo más! – dice Nilén señalando a su hermano.
- Ah, si, claro. Yo también hago mis trucos, los flips y eso..Igual que tu
hermano yo también salto en el aire y puedo hacer giros pero sin la tabla.
je!

Ollie levanta un brazo a lo lejos saludando a Nilén y ésta hace un ademán
llamándolo.

Ollie tiene 14 años , es alto y delgado, de su gorra se escapan los largos mechones de su cabello lacio y rojizo. Lleva un pantalón holgado y una remera larguísima. Se parece a su hermana, ambos son delgados aunque Nilén
es más baja, a pesar de ser un poco mayor, y tiene el cabello mas cobrizo, contrastando son sus ojos verdes. Ollie toma carrera con el skate y antes de acercarse aprovecha para deslizarse con su tabla por el pasamanos de la escalerilla de la plaza. – A eso se le dice grindar- le dice Nilén a Noah. Finalmente llega junto a ellos y levantando con un movimiento de su pie el
skate lo acomoda debajo del brazo y saluda a Noah.
- Hey! ¿qué tal? ¿cómo va? Y ahora a quien está jodiendo la limada de mi hermana?
- Hola, soy Noah. En realidad, yo le caí como venido del cielo a tu hermana
Nilén le cuenta a su hermano cómo acaba de conocer a Noah y el deporte que
practica.
- No te hagas problema por ella! Si tiene la cabeza como un adoquín! Así que
parkour eh? yo creo que tenemos mucho en común. – dice Ollie.
Ambos comienza a conversar animadamente sobre deporte y dejan atrás a
Nilén que los sigue, tratando de llevar los aerosoles sin que se le caigan.
“Claro , yo los presento y ahora me dejan sola” –piensa Nilén- mientras mira
a su alrededor. Ya hay un poco más de gente en la plaza. Su mirada se
detiene un momento, algo llama su atención,..pero...

- ¡Espérenme! –grita Nilén. Los tres se paran junto a una pared totalmente
llena de graffitis y continúan charlando y descubriendo que los une una
extraña fascinación por la ciudad, por reconocerla cada uno a su manera.
Para Nilén es como un lienzo en blanco, para Noah es un lugar para explorar,
una entrada para ir de un mundo a otro, para Ollie es una pista para
deslizarse, “voy sobre la cresta de la ola de cemento” se ríe Ollie de sus
propias ocurrencias.
Nilén los escucha abstraída por sus propios pensamientos. “Hmmm, sí, que
bien le había “caído” Noah, y parece que a su hermano también”. Por un momento se distrae, más allá, a lo lejos, recostada contra un árbol, reconoce una silueta que le resulta familiar..

“Qué raro a esta hora” – se dice Nilén- “generalmente está de madrugada, ni
bien sale el sol desparece” Ya lo había visto otras veces, cuando había
estado pintando casi de noche, siempre que lo ve está muy concentrado con
sus papeles en la mano escribiendo algo o dibujando, siempre solo,
bueno...igual que ella. “Bah, qué me importa!” piensa. Ahora sí consigue concentrarse en la charla, se sonríe de algo disparatado que está diciendo su hermano, como siempre, y los tres siguen caminando hacia donde ella había estaba mirando, pasan gesticulando y riendo cerca del “desconocido” , sin levantar la vista Nilén trata de seguir el tema de la conversación que gira ahora sobre las casas abandonadas y cosas así.

- Uy! ¡Un paredón abandonado! Es una tentación irresistible para mí!
Enseguida quiero traerlo a la vida con mil colores y las figuras se me
aparecen solas entrecerrando los ojos y siguiendo las líneas de las
grietas…– le cuenta Nilén a Noah, mientras van llegando a la esquina
y, solo por curiosidad, mira por encima de su hombro hacia donde se
encuentra ese anónimo y ocasional compañero de madrugadas.
- Sigue ahí, sin moverse. –se dice a sí misma.
Ya en la esquina, se despiden y quedan en encontrarse nuevamente. Noah se
sube a un colectivo, mientras Nilén y su hermano cruzan la calle.
Junto al árbol, la silueta parece abandonar su mimetismo y se aparta. Kuro recoge sus papeles y empieza a caminar . Ya terminó por hoy. Mira por encima de sus anteojos hacia la calle, donde Nilén se va alejando junto a Ollie.

LiNa


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